4 dic 2008

HUIDA




Blonker - Sidewalk Cafe.mp3

HUIDA

Preciso su mirada para que vea en mí
un cierto barro crecido de prehistoria
elemental, compacto y encendido,
mentalizándose en usted
con lentas espirales primitivas.

Hágame un avance de sus sueños sin tacto
para unirlos a mi temblor de escalofrío,
que sean ambos vena y río,
gananciales y depredantes,
prójimos y cercanos.

Cámbieme un no por un latido
y conviértalo en costumbre,
y vea conmigo esquiva
lo que el tiempo investiga con su monóculo,
porque ha llegado la hora de la sangre hirviente.

Hagamos un nudo gordiano
con un abrazo fuerte
que no pueda deshacer ni el muerto que nos coibe.

Hagamos un nido donde caigamos muertos,
desactivemos las nostalgias
sin dejar que la sombra
nos clausure el equipaje de luz
que nos corre por la sangre.

Una huida, una huida
con el corazón por caballo
y fiebre por la barriga.

Pepe Martín

23 nov 2008

STA.TERESITA DE JESUS

POESIA 22 -
Acuérdate de aquella triste noche,
noche de tu agonía,
en la que con tu sangre se mezclaron tus lágrimas.
¡Perlas de amor, cuyo infinito precio
hizo que germinaran
en esta tierra virginales flores!
renacer hizo el gozo de tu bendita alma.
Mas tú, Jesús, me viste
en medio de tus lirios,
¡acuérdate!
Acuérdate: un Condenado a muerte,
abrevado de amargo sufrimiento,
alzó al cielo los ojos, y exclamó:
"¡Un día me veréis aparecer con gloria,
nimbado de poder, sobre las nubes!".

Pues su gloria inefable permanecía oculta.
Príncipe de la paz,
yo sí te reconozco...
¡Yo creo en ti !
¡Acuérdate de que hasta entre los tuyos
siempre desconocido fue tu divino rostro!

¡y bien sabes, Señor, que te he reconocido!
Te reconozco, si, ¡oh rostro del Eterno!,
aun a través del velo de tus lágrimas
descubro tus encantos.
Tu velado mirar
mi pecho consoló,
¡acuérdate!
Acuérdate de aquello que dijiste
el día de tu triunfo:
"!Dichoso el que sin ver en plenitud de gloria
al Hijo del Altísimo, sin embargo creyó!"
Desde la oscura noche de mi fe, en esta vida,
yo te amo ya y te adoro.
Para verte, Jesús, espero en paz la aurora,
De que no es mi deseo
aquí en la tierra verte
¡acuérdate!

(Poesía 22. Obras Completas, pp. 744-746